"Sabores que te devuelven a la infancia"
Tavi
Ribelles nos da la bienvenida a su casa de Pinet, en el corazón de La Vall
d´Albaida, ofreciéndonos un buen trozo asado de unas de sus
calabazas.
| Tavi y su "hija" la calabaza |
“¿Habéis
desayunado?” - Nos pregunta.
“La
verdad es que sí, pero...tiene esto tiene una pinta...” -
Respondemos.
Tras
un primer bocado vino otro y después otro, y así iniciamos esta
conversación:
¿Cómo empezaste a interesarte por la agricultura ecológica?
Empecé hace tres años porque me quedé en paro. Tenía ganas, siempre me ha llamado la atención la agricultura ecológica. Todo empezó porque un amigo de mi padre tenía unos almendros abandonados y nos ofreció la posibilidad de coger las almendras. Fue trabajar como se trabajaba antes, de forma manual. Se pelan una a una. Después de esto fuimos a venderlas y ahí nos enteramos de cómo funciona el mercado. Las almendras las pagaban a 0,60 céntimos el kilo. Mi padre me comentó “ese es el mismo precio que tenían hace veinte años”. Ahí comienza esa aventura. Después comencé a cultivar cebolla que es lo más sencillo y me apoyé en los conocimientos de mi padre que tiene una base de agricultura, fue un buen asesor para mí, aunque para cultivar ecológico tuve que formarme fuera. Ese primer año también comencé con las calabazas y después conocí a los productores ecológicos de La Safor y La Vall d´Albaida.
¿Por
qué decidiste cultivar ecológico?
Primero
porque hay una cosa que me molesta mucho. En esta zona los
agricultores convencionales hacen una distinción entre “lo que
venden al mercado” y los que ellos producen “para sí mismos”.
Lo sé por mi familia, mis amigos. Dicen “en el huerto mío yo no
le tiro nada, pero en lo que voy a vender sí”. Ante eso yo pienso
que debería ser lo mismo para mí que para los demás. Para mí es
una cuestión de conciencia. Yo no duermo tranquilo si alguien se va
a comer una cosa a que medio o largo plazo le va a perjudicar.
Lógicamente no lo va a matar en una semana, pero a la larga le va a
mermar la salud.
| Patricia de Equotrío y Tavi |
Acabamos
de probar tu calabaza y está buenísima de verdad, superdulce. ¿Qué
técnicas utilizas para que tengan ese dulzor y calidad?
Cultivé
4 hanegadas de calabaza y utilicé una técnica muy económica, que
estoy compartiendo con todos los agricultores ecológicos que
conozco, que consiste en hacer té de compost. Se trata de un abono
orgánico. Se mezclan tres kilos de abono de oveja con 25 litros de
agua y se deja reposar 24 horas, oxigenándolo dando vueltas a la
mezcla con un palo (para que la materia orgánica permanezca viva y
activa). Esta técnica la aprendí de Mariano Bueno. Para ahorrarse
el trabajo de oxigenar manualmente la mezcla durante las 24 horas,
Mariano Bueno me explicó que instalando un motorcito de oxigenación
de acuario era posible la oxigenación permanente. Después hay que
filtrar la mezcla muy bien, para evitar que el goteo se obstruya. Ese
es el secreto del dulzor de mis calabazas, como complemento al abono
verde habitual. Funciona, y esto me anima a seguir. Hay que romper con los tabús
del cultivo tradicional.
Tras
estos tres años, ¿crees que es posible para tí una salida laboral
como productor ecológico? ¿Cuáles son las dificultades que os
encontráis a la hora de comercializar lo que producís?
¿Crees
que los consumidores tienen en su mano el poder de cambiar este
sistema?
La
gente tiene que probarlo. Por otra cosa el tema de los precios es muy
importante. A causa del elevado precio mucha gente descarta estos
productos, por ello me alegro mucho de que vosotros queráis hacer un
precio justo. Lo importante es que la gente lo pruebe. Siempre se ha
dicho que los productos de la agricultura ecológica no corresponde a
los cánones del mercado, pero si trabajas bien los productos
tienen buenas formas y buenos tamaños. Por ejemplo, en la
agricultura tradicional cuando cultivan cebollas echan sales a la
tierra y la cebolla necesita mucha agua para crecer. Sí, pueden
tener tamaño , pero en realidad son todo agua, unidades
nutricionales tienen pocas. La clave está en los productores, que
hemos de obtener un buen producto, en vosotros como distribuidores
que lográis que llegue al consumidor a un precio razonable, y en la
gente que lo pruebe. Si lo pruebas te llevas muchas sorpresas
agradables, como el hecho de recuperar los sabores de la infancia. El
año pasado cultivé tomaca rosada, una variedad de tomate pequeño
que no se comercializa porque dura bastante poco y es delicado, pero
que a mí me devolvió a la infancia con mis abuelos en Lluxent. Los
sabores, los sabores...

Esta mañana luce un estupendo Sol...se puede apreciar su calidez y los pájaros cantan celebrando un nuevo Día, me uno a esta celebración al encontrarme una foto en Internet de mi querido amigo abrazando su calabaza ecológica, una Estupenda calabaza, la mas dulce del mundo con sanos-procedimientos.
ResponderEliminarUn Agricultor con corazón...tratando de repartir buenos sabores de antaño y salud...será verdad que la Felicidad empieza con los pequeños actos? que bien estaríamos si todos tuviéramos pequeños actos de Bondad. Me hace muy feliz, te felicito y espero que tu agricultura llegue a todos los hogares que de este modo los hogares sean hogareños y los aromas sanos de la tierra sean testigo de risas y alegrías en todos los hogares. Un Abrazo "cómprenle ¡¡¡a que esperan!!!."
Nos encanta tu post. ¡Eso sí que es amistad! ;) Gracias José García
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